LA INADECUADA FORMACIÓN UNA DE LAS CAUSAS DEL GRAVE PROBLEMA DE TOYOTA.

Akio Toyoda

El presidente de Toyota Motor, Akio Toyoda, ha lamentado “profundamente” los accidentes causados por los problemas técnicos de algunos de sus vehículos. Además señaló “Creo que las ventas de la empresa se expandieron más rápidamente de lo que éramos capaces de formar al personal“. 

Los lectores que me conocen saben mi pasión por el sector de automoción, sobre todo en lo referente a la organización humana e industrial de esta singular y competitiva industria. Si además hablamos de Toyota, referente indiscutible de las más modernas estrategias, políticas y modelos de gestión humana e industrial, pues me resulta imposible dejar pasar esta noticia que publica Equipos&Talento sin comentarla brevemente.

Debo decir que la declaración sobre la formación como causa de los accidentes provocados por los problemas de aceleración súbita en ciertos modelos de la marca me ha dejado perplejo. De hecho he tratado de comprobar si dicha declaración quedaba recogida en algún otro medio digital y veo preocupado que también lo cita La Razón.es.

A Toyota se le atribuye ser la primera empresa que hizo uso masivo de la formación interna como sistema de desarrollo de competencias, allá por los años 50 y 60. Tras beneficarse de los Programas TWI (Training Within Industry) llevados a Japón por los norteamericanos Deming y Juran, desplegaron en interno estos conceptos con un esfuerzo formativo notable y de gran calidad. “Todos aprendemos de todos, todos enseñamos a todos” parecía ser un exitoso lema usado en aquellas décadas posteriores a la segunda guerra mundial, en un Japón vencido, arruinado y bloqueado económicamente. Y todavía hoy Toyota no tiene reparos en formar biertamente a sus socios industriales (que a la vez son competidores directos) en su conocido “sistema de producción Toyota”.

Lo que me ha parecido más paradójico de todo es que la formación, que en su día fue una de las palancas de desarrollo de la arruinada Toyota, se convierte hoy en la vergonzosa ruina de la pujante Toyota:

«perseguimos crecer por encima de la velocidad con la que fuimos capaces de formar a nuestra gente y nuestra organización. Lamento que esto haya resultado en los problemas de seguridad descritos y a los que hoy nos enfrentamos. Siento los accidentes que han tenido los conductores de Toyota«

Y planteo la siguiente reflexión:

en España, donde también en el pasado hemos perseguido crecer más rápido de lo que hemos formado a nuestros profesionales (aproximadamente el 30% del crédito anual de formación no se utiliza) y donde ahora, en plena crisis, se habla más de la falsa gratuidad de la formación bonificada que de los resultados del aprendizaje y su transferencia a los puestos de trabajo, donde la formación ha dejado de ser una prioridad (si alguna vez lo fué)

¿qué tipo de accidentes nos depara el futuro?

José Carlos Amo.
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