LAS EMPRESAS DISPONEN DE UN CRÉDITO PARA FORMACIÓN.

Esta es una frase habitual en muchas de las webs de empresas dedicadas a la formación y que la propia Fundación Tripartita recoge en sus documentos. Es una frase que desde siempre me ha chocado al leerla. “Las empresas disponen de un crédito“. Quizá porque es una frase “kinder” que oculta una sorpresa que hay dentro. Cuando se lee, parece como si el Estado tuviera a bien hacerle un regalo o una concesión a las empresas y “donar” una cantidad de dinero determinada. Está formulada de tal modo que la fuente, el origen, de ese dinero no se cita expresamente.

crédito de formación

Foto tomada de Flickr bajo licencia CC, autor "427"

La verdadera sorpresa que hay dentro es que las empresas han estado durante todo este año aportando un dinero a la Tesorería General de la Seguridad Social que pueden recuperar el año próximo mediante las famosas bonificaciones, o no recuperarlo nunca. No es un regalo, ni es un tipo de concesión paternalista. Es dinero que las empresas ya han pagado obligatoriamente por adelantado, que le genera un rédito al Estado hasta el momento en que se devuelve y que tardamos en recuperarlo un año. Es dinero pre-recaudado y que a diferencia de otras recaudaciones podemos recuperarla.

En lugar de “Las empresas disponen de un crédito” deberíamos decir

 

“Las empresas están obligadas a aportar dinero a un fondo de formación, el cual puede rescatarse si, y sólo si, se imparte formación a los trabajadores en el siguiente año a su aportación

Es curioso que todos nosotros tenemos muy desarrollado el instinto para recuperar el IRPF retenido de más, cuando hacemos la declaración de la renta, y nadie que yo conozca se lo regala a Hacienda. No imagino a un asesor fiscal diciendo “las personas (a las que se les retiene dinero en nómina) disponen de un crédito para poder hacer aportaciones a su plan de pensiones (o cualquier otra cosa que desgrave)”. Sin embargo a pesar de que el mecanismo recaudatorio es muy similar en su concepto, cuando se trata de recuperar el dinero aportado de más por formación, nuestra agresividad recuperadora cae a niveles ridículos. Tan ridículos que es raro el año que se rescata, via bonificaciones por formación, más del 67% de la bolsa total de crédito asignado.

Por ello me afirmo en algo que escuché decir hace poco tiempo (si recordara a quién se lo escuché lo citaría, pero pido perdón ya que no lo recuerdo) y es que usar las bonificaciones es, o debería ser, obligatorio pues se convierte en una cuestión de “ventaja estratégica”. Si mi empresa no aprovecha las bonificaciones y mis competidores sí lo hacen, mi empresa está perdiendo una oportunidad y poniéndose en riesgo.

Y recuerde que su crédito por formación es suyo sobre todo porque fue usted quien lo entregó el año pasado.

José Carlos Amo.
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